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Catálogo de obras y autores del Archivo Musical de la Recoleta Dominica

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Libro I de cargo y data de este convento. 1923-1927.
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Lista de compras relacionadas con música en la Recoleta Dominica

Entre 1815 y 1851 gran parte de los gastos de devoción se usó en instrumentos, y el pago de músicos y obras.

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Libro I de cargo y data de este convento. 1923-1927.

Una serie de papeles administrativos fechados en un período que coincide con el proceso de consolidación de la Independencia chilena de la monarquía española, daba cuenta de las entradas y salidas de dinero en la Recoleta Dominica.

El conjunto documental fue consultado por el musicólogo Víctor Rondón antes de 1998, quien obtuvo permiso de la Orden para investigar y realizar transcripciones (Rondón, 1999). Fruto de este trabajo, él pudo informar sobre el consumo musical en la Recoleta Dominica entre 1815 y 1851 y proveer relaciones con los cambios culturales sucedidos en el mundo laico.

Una parte importante de los gastos de devoción fueron realizados en música, tanto para la compra y mantención de instrumentos, como en el pago de músicos y obras. Entre los años 1815 y 1851 se realizaron las siguientes inversiones:

Primera etapa: continuidad

- 1815 y 1819: sólo se incluyen noticias sobre el desempeño de un cajero o tambor y de un pífaro o pito que tocaban juntos en las procesiones como las dedicadas a santo Domingo y santa Catalina.

Para el acompañamiento de la música del culto se informa sobre la existencia de un arpa, un monacordio y algunos violines; además del pago a un religioso de la casa llamado Fray Pablo que tocaba instrumentos de cuerdas por 6 reales.

- 1818: se compraron cuerdas para Fray Pablo en 6 reales.

- 1820: se adquiere un monacordio en 25 pesos, se arregló un violín y se gastaron 12 pesos en papeles de música. Se dan señales de la existencia de un órgano y su organista.

En noviembre se anotó el gasto de 8 pesos pagados a los instrumentistas y cantores, así como al cajero y pito que tocaron en la misa y procesión el día de santa Catalina.

Todo este año recibió pagos por ejercer su oficio José Antonio González, el entonces Maestro de Capilla de la Catedral santiaguina, quien había sucedido en 1802 a José de Campderrós. González, además de tocar en las funciones litúrgicas enseñaba a los músicos de la casa.

- 1822: aparecen modestos gastos en compras de música y cuerdas para un clave. Se ajustó un violín y órgano a fin de dejarlos templados, es decir, afinados.

- 1824: se renovó el clave con costo de 40 pesos.

- 1825: Se incorporan dos nuevos músicos: José Estévez y Miguel Gómez. A este último se le pagó también por enseñar violín, instrumento que parece tener gran uso puesto que además se observan gastos en un arco nuevo, la compostura de uno y el pago a un violinista para tocar en la iglesia dominica de Apoquindo para la fiesta del Rosario. Se pagó a un tercer músico de apellido Roco, que no es seguro que sea el mismo Tomás Roso que se menciona en la siguiente década.

- 1826: encontramos un pago realizado al "músico violinista Filomeno" que probablemente se trate del peruano Bartolomé Filomeno, quien ese mismo año ingresó como tercer violín a la orquesta catedralicia.

- 1827: figura un nuevo músico de apellido Villegas y otros gastos en diversos insumos. Se pagó a cantores, instrumentistas, cuerdas para violín, "papeles de solfa", limpieza y templadura del órgano.

- 1828: los gastos principales fueron en la compra de un violín, cuerdas y un arco y vuelve a aparecer el pito y el cajero en la festividad de Santa Catalina.

- 1829: los gastos son semejantes al año anterior. Aparece mencionado por primera vez el piano, que es templado para ser utilizado en semana santa y al que se le compran "media docena de entorchados" por 2 pesos.

En noviembre, se compran "pautas para la escuela" que funcionó adjunta al convento.

- 1830: se adquirió en 14 pesos un violón.

- 1833 y 1834: los gastos en música no son significativos, pero llama la atención que en diciembre de este último año se anotara el pago de 1 real por "unos versos para el niño Dios", probablemente para ser cantados en la novena de Navidad.

- 1835: compra de cuerdas para un piano en la hacienda de Peldehue. Este mismo año tenemos noticias de que la enseñanza instrumental también es en órgano y el pito y cajero continúan vigentes hasta la siguiente temporada.

- 1837: se cancelan honorarios al músico Tomás Roso y a otro instrumentista nombrado simplemente como Pablito. Probablemente se trata del mismo Pablo Robles que en enero de 1838 se le paga por enseñar órgano y canto.

- 1838: aparecen también mencionados Roso y Filomeno y se reiteran gastos en el piano.

Segunda etapa: primeras transformaciones

- 1839: se observa una importante inversión en la música, anotándose gastos en la afinación del monacordio, en papel rayado de música, en la adquisición de un nuevo piano para la iglesia (70 pesos), cuerdas para un violín, pago a un clarinetista y arriendo de un violón. Asociado a este último instrumento aparece un nuevo músico, identificado sólo como Damián Donaire, fraile peruano de la Orden de los Ermitaños que luego se secularizó y a quien en 1849 le correspondió probar el nuevo órgano inglés de la Catedral.

- 1840: los gastos en música son aún más decididos, pues se mencionan los pagos de los instrumentistas extras para las fiestas, se invirtió en cuerdas, papel rayado para copiar música tanto para el convento como para la escuela, afinaciones y reparaciones diversas y el 29 de febrero se consignó el pago de la importante suma de tres mil quinientos pesos por la compra de un órgano.

Los domingos sucesivos correspondientes al 5 y 12 de julio se anotó la compra de "empanadas para los coristas" los que pueden ser más bien integrantes ocasionales del grupo de cantores que acompañaba la misa dominical, que el cuerpo de eclesiásticos con derecho y deber de participar y asistir la función liturgia, que también se denomina coro.

- 1841: el violón, que aparece arrendado un par de años antes, ya es denominado contrabajo y se invierte en su funcionamiento.

El aumento de la dotación musical obligó al priorato a la habilitación de un coro alto en donde se instalará el órgano, que es calificado como grande. Se invierten unos 770 pesos en total.

En julio, agosto y septiembre se pagó a un organista y organero inglés no identificado, quien en abril de ese año ya había realizado la compostura del órgano de Apoquindo.

Tercera etapa: estabilización del cambio

- 1842: los gastos en el rubro se estabilizan, sin embargo llama la atención los repetidos gastos en cuerdas para el piano (en cinco oportunidades, a lo largo del año), lo que indica su creciente utilización en las diversas funciones religiosas.

Analizando los gastos en músicos pagados este año para las celebraciones de distinto tipo y categoría, podemos hacernos una idea del contingente sonoro que acompañaban a éstas y el boato que para cada una de ellas se contemplaba.

En semana santa, actuaron entre 10 y 12 músicos y cantantes, entre instrumentistas (el órgano, un par de violines, quizás el contrabajo y un clarinete) y cantantes (tenores primeros y segundos y bajos, dos por cuerdas).

En las honras fúnebres del doctor Santiago Quintana, el 9 de abril de ese año, se realizaron más gastos de lo habitual, lo que indica un probable aumento en el contingente musical.

En la fiesta de santo Domingo, el 7 de agosto, y la de santa Catalina el 27 de noviembre, se gastaron 21 pesos. Los músicos aumentaron a unas veinte personas, de las cuales unas ocho conformarían la orquesta y el resto el coro.

- 1843: el gasto se mantiene.

- 1844: surge repetidas veces el nombre de un nuevo músico que atiende las funciones y la enseñanza de la música en el convento, al que sólo se le designa por su nombre: Ignacio.

- 1845: incluye pagos por los mismos ítems ya conocidos y repite a los ya mencionados Ignacio y Pedrito. También se hace una nueva inversión: 530 pesos por un piano, 5 pesos por el flete desde Valparaíso y 2 pesos a los mozos que lo trajeron desde la Cañada.

- 1846: compra de dos libros de música en 17 pesos y un método de órgano 8 pesos.

A pesar de la fuerte irrupción del uso del piano, aún mantiene la vigencia el clave al que se le compran cuerdas por la suma de 1 peso y 2 reales.

La fiesta del Rosario, celebrada el domingo 11 de octubre parece haber sido realizada con gran despliegue, puesto que a los músicos se les paga 43 pesos y 1 real, prácticamente el doble de la suma que se señalaba cuatro años antes.

- 1847: se evidencian gastos repetidos en libros y papeles de música, lo que es un indicio de una actividad clara en la formación de un repertorio que organizaba el músico Ignacio, único mencionado en este período.

- 1848 -1849: los gastos en la música son menos cuantiosos, pero se sigue pagando a un músico, que ahora no se identifica. Además, diversos pagos a músicos, especialmente a uno identificado como Narciso.

- 1850: constan pagos a José Zapiola, músico de la época republicana.

- 1851: casi no hay referencias de gastos en música con excepción de tres afinaciones de un piano y una vez que se anota simplemente "pago a la música".

- 1852 y 1853: los únicos gastos de este tipo se refieren al piano, que es templado un par de veces en cada período y reparado de manera más importante el 31 de julio de este último año, en que se anota "compostura de un piano 103 pesos 4 reales. Para cuerdas de dicho piano 7 pesos".

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Catálogo de obras y autores del Archivo Musical de la Recoleta Dominica

Material muestra la música admitida por las autoridades religiosas, las influencias y la producción de sonidos dentro de la Recoleta Dominica en el siglo XIX, y revela diferencias con otros centros de producción en Santiago.

Creación del Archivo Musical de la Recoleta Dominica

Iniciativa catalogó, conservó y creó un archivo del universo musical de la Recoleta Dominica durante el siglo XIX.

Consumo musical en la Recoleta Dominica entre 1815 y 1851

Convento fue un espacio alternativo a la labor de intérpretes y compositores, que atrajo a maestros de capilla de la Catedral.

Compositores y obras: detalles del universo sonoro en la Recoleta Dominica

Repertorios creados para ópera y orquesta convivieron con registros sencillos y puros preferidos por la Iglesia.

Repertorios y espacios musicales en la Recoleta Dominica

Coro, capilla musical y biblioteca fueron tres microcosmos musicales, que poseyeron sus propios repertorios, objetos y sujetos.

Galerías

Libro I de cargo y data

Libro I de cargo y data

Iglesia, convento, noviciado y escuela eran financiados con ingresos de misas, limosnas, venta de aguardiente, y arriendos.

Proceso de creación del Archivo Musical

Proceso de creación del Archivo Musical

Se buscó equilibrar la flexibilidad y consistencia de criterios de catalogación y la preservación básica del material.

Espacios sonoros en la Recoleta Dominica en el siglo XIX

Espacios sonoros en la Recoleta Dominica en el siglo XIX

Diversidad musical existió gracias a la visión de fray Francisco Álvarez, quien la vio como un elemento para realzar la liturgia.

Compositores y obras

Compositores y obras

En el Archivo de Música de la Recoleta Dominica destacan partituras de José Bernardo Alcedo, Enrique Maffei y del jesuita Louis Lambillote.